YoTuve TV - El canal de Artin Zálëz
- Jorge Martin Gonzalez Reymond
- 18 nov 2025
- 3 Min. de lectura

Hay sueños que llegan temprano, mucho antes de que el mundo esté listo para recibirlos. YoTuve TV es uno de esos sueños que caminó por el futuro antes de que el futuro tuviera nombre.
Corría 1993. No existían los youtubers, ni los canales digitales, ni la idea de que un día cualquiera podría levantar su propia antena en medio del ciberespacio. Mientras la televisión tradicional reinaba con su voz única e inalcanzable, yo soñaba con otra cosa: una pantalla que pudiera escuchar de vuelta, un espacio donde el espectador no fuera un fantasma silencioso, sino un compañero de conversación.
YouTube tardaría doce años en nacer. YoTuve TV, en cambio, ya respiraba. Desde la intimidad de mi hogar lanzaba al ciberespacio horas y horas de videos, pequeñas cápsulas de música, humor y curiosidad que mis amigos recibían al otro lado de sus pantallas como si estuviéramos reunidos en la misma habitación. A través de aquellas imágenes que viajaban por conexiones aún primitivas, sentíamos que la distancia se disolvía y que, por un instante, la tecnología nos permitía compartir un mismo universo invisible, tejido de luz, píxeles y complicidad. Hoy seguimos transmitiendo con la misma ilusión.
Era una chispa íntima, creada para compartir con amigos, para tender puentes de curiosidad, música, risas y pensamiento. Un rincón hecho de bits y esperanza, donde cada video era una botella lanzada a un mar digital que pocos imaginaban que un día sería infinito.
Sin darme cuenta, mientras el mundo aún caminaba hacia lo que hoy es cotidiano, yo ya era “yotuber” sin saberlo, sin tener una plataforma que me nombrara. Visionario por accidente, soñador por necesidad.
El nacimiento del emblema: un elefante que recuerda, una sombrilla que protege. Desde 1993, YoTuve TV tiene un guardián: Un elefante que sostiene una sombrilla con su trompa. Ese logotipo no es un adorno. Es un manifiesto.
El elefante, sabio y paciente, simboliza la memoria: la capacidad de recordar lo vivido, de honrar los inicios y de regresar a ellos cuando el camino se vuelve ruidoso. Él carga los años, pero no pesa; avanza lento, pero nunca olvida.
La sombrilla es la otra mitad de la metáfora: es el refugio de la imaginación, la sombra que cuida la creatividad de las tormentas de lo cotidiano. La delicadeza de esa sombrilla sostiene lo que la tecnología a veces olvida: la ternura.
Juntos —elefante y sombrilla— son la alquimia que define a YoTuve TV:
fuerza y sensibilidad, razón y poesía, antigüedad e innovación.
Un canal que no es un canal, sino un via. YoTuve TV nunca quiso ser solo un archivo de videos. Siempre fue un mapa.
Un territorio donde conviven la música, los dibujos animados, las películas, los documentales y la palabra; donde la emoción dialoga con la memoria, y donde cada contenido es una huella de lo que fui, de lo que soy y de lo que aún busco ser.
Cuando la televisión aún era un monólogo, YoTuve TV quiso ser un diálogo. Cuando la interacción era un sueño lejano, YoTuve TV ya imaginaba los comentarios, las risas compartidas, la magia de saber que alguien al otro lado siente algo contigo.
Hoy, en un mundo saturado de ruido y pantallas, este canal sigue siendo un eco antiguo, una voz que murmura:
“Yo tuve un sueño… y lo hice realidad.”
Porque eso es YoTuve TV:
un universo construido con recuerdos, curiosidad y luz.
Una constelación personal que nació antes de tiempo,
y aun así encontró su lugar en él.










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