Secretos - Mi primer libro
- Jorge Martin Gonzalez Reymond
- 12 nov 2025
- 4 Min. de lectura

Dicen que la tristeza es la fuente secreta donde beben los poetas, y este libro nació precisamente de esa fuente —oscura, pero fértil— que brota cuando el corazón sangra.
De la árida cantera de un amor imposible germinaron versos como flores tercas que se abren en el desierto, versos que me salvaron cuando la vida decidió ponerle espinas a mis años más jóvenes.
Te necesito
Esta tarde, quizás la más triste
me pregunto por qué te amo tanto
si es que nunca jamás me quisiste
y si sólo eres culpa en mi llanto.
Por qué insisto en quererte y te busco
y te sigo como un perro fiel
y ya nada me importa en el mundo
si me falta el calor de tu piel.
Por qué en tu alma ya no hay sentimientos
y por qué has rechazado mi amor
y te olvidas de tantos momentos
si con ello me causas dolor.
Ya no se ni que hacer como un loco
tú en mi vida has abierto una herida
y no sabes que tú poco a poco
poco a poco me quitas la vida
Tú a mi lado formaste una historia
que jamás había sido vivida
y eres tú aunque quizás no lo creas
lo que más necesito en la vida.
Para un adolescente, descubrir que se ha equivocado la primera vez que entrega el corazón es como mirarse al espejo roto del alma: cada fragmento devuelve un reflejo distinto del dolor. En mi caso, escribí lo que no pude decirle. Cada poema fue una carta que jamás envié, una palabra suspendida entre el miedo y el deseo, el eco de un beso que nunca existió.

Secretos nació como un refugio, una válvula de escape donde vertí lo más íntimo de mi ser. Pero también fue un intento desesperado por alcanzar el horizonte con las manos, por tocar lo que siempre estuvo lejos. Este libro no es solo mi pasado: es mi naufragio y mi rescate, la manera en que logré respirar bajo el peso de lo que no pudo ser.
Desde su cruel silencio, Secretos se convierte en una confesión que nunca fue pronunciada, en una declaración de amor que se quedó en los labios. Como dijera Platón: “La mayor declaración de amor es la que no se hace”. Y es cierto: el hombre siente tanto… pero dice tan poco.

Dicen que uno está enamorado cuando descubre que alguien es irrepetible.
En estas páginas está esa certeza: la de haber amado lo imposible, de haber perseguido un sueño que, como el horizonte, se aleja a cada paso.

Este libro es una vida escrita en versos; una pausa en el camino donde miro hacia atrás y descubro, con amargura y ternura, hasta qué punto el pasado sigue atándome.
Te busqué
Te busqué en mi pasado una tarde
y allí estabas con cierto temor
como el fuego en la leña que arde
tus ojitos brillaban de amor
Te busqué, te busqué en mi presente
pero allí sin embargo no estabas
te busqué por el mundo consiente
que en su curso ya no te encontrabas
Te busqué por las verdes praderas
por los montes, los ríos, los mares
y en mi viaje pasé mil fronteras
te busqué hasta en absurdos lugares.
Te busqué como buscan los niños
el amor maternal de su vida,
te busqué porque ya mi cariño
no dejaba cerrar esta herida.
Te busqué por la noche en lo oscuro
en mis sueños y en mi despertar,
te busqué porque estaba seguro
que algún día te iba a encontrar.
Y en la paz de un presente anhelado
te busqué y no te pude encontrar;
otra vez te busqué en mi pasado,
solo allí yo te pude encontrar.
Pero el tiempo —ese médico lento e implacable— va cerrando las heridas con hilos invisibles. Y, aun así, entre los pliegues de la esperanza, mis versos siguen buscando una salida, temiendo que la luz al final del túnel no sea el amanecer, sino otro tren que pasa demasiado cerca.
En las últimas páginas, el alma se debate entre la desolación y la esperanza; es un juego peligroso entre la caída y el vuelo, entre la nada y el deseo de seguir creyendo.
Para una vez que te encuentro
Para una vez que te encuentro
nos separan tantas cosas
que es una pena que nunca te podré alcanzar.
Fue tan lindo amanecer a tu lado
y descubrir tu perfección mientras dormías.
Eres tan inalcanzable que quizás no valga la pena
seguir pensando en ti.
¿Pero como le explico a mi corazón
todo lo que nos separa,
acaso puedo pedirle a Dios
que me haga el milagro de que seas para mi?
sería más fácil que el sol dejara de brillar.
Para una vez que te encuentro
y me devuelves la fe en el amor,
te separarás de mi y como siempre
volveré a tragarme lo que siento,
pero esta vez, nunca sabrás que te ame.
Secretos es un sendero de piedras y espinas hacia una felicidad que, aunque fugaz, me atreví a preseguir. Es el retrato íntimo de tantos enamorados que caminan por esta tierra injusta, donde siempre parece ser la hora del crepúsculo.
Pero incluso en ese atardecer constante, aprendí que amar —aunque duela, aunque no sea correspondido— es la forma más pura de seguir vivo.









Comentarios